domingo 2 de agosto de 2009

El padel no es un deporte, es una adicción

Al principio, cuando me propusieron jugar al padel, me parecía un deporte de pijos. Junto con la equitación, el polo, la vela y el golf, quedaban fuera de mi rango de deportes practicables. Luego probé, y vi que no era de pijos, era entretenido y merecía la pena darle una oportunidad.
Han pasado 9 meses desde entonces, y debo decir que me da miedo el padel. En mi entorno la gente se está enganchando demasiado, está pasando a ser un problema más que otra cosa. Un amigo me ha llegado a decir "necesito jugar, este sábado, lo necesito, tengo mucho mono".
Clases intensivas, partidos todos los días de la semana, pistas cogidas en todos los sitios, este deporte se está convirtiendo en el opio del pueblo. Volvemos a los 80, cuando hordas de yonkis pululaban por las calles, pidiendo veinte duros para comer pero no eran para comer. ¿Veremos en los semáforos gente en pantalón corto y polo blanco limpiándote el parabrisas y pidiendo un euro? ¿Diran "si no es para el padel, si es para comer, por favor"?



Por suerte yo estoy inmunizado. Si no me enganchó el tabaco, esto tampoco lo hará. Pero os advierto, tened cuidado, desconfiad del amigo que os proponga un partidito, no quiere otra cosa que engancharos a esta mierda. Y si tenéis hijos, avisadles, decidles que si algún amiguito le propone jugar a un juego parecido al tenis, que diga que no muy fuerte y salga corriendo.

1 interesantísimos apuntes a mi post:

Sonia dijo...

Jajaja, nunca me imaginé que lo del padel fuese algo así, yo más bien lo sigo viendo como algo pijo...
aunque conozco a una chica que siempre me insiste en que vaya a "probar" una de esas partidas de softball a las que acude cada domingo a las nueve de la mañana. :P (¡Verídico!)